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lunes, 10 de diciembre de 2018

Sin/Sense. Igualdad de Género UJI 2018


http://repositori.uji.es/xmlui/handle/10234/177334
TENGO LA RABIA
Es que tienes dentro la rabia. Sí, se te ha quedado dentro incrustada. Te duele. Te ha hecho sufrir toda la vida.
Eres adulta, supuestamente dueña de tu vida; pero pesa tu biografía, pesa el contexto en el que has nacido, pesan las mochilas que no te has podido quitar de los hombros y las luchas que te ha tocado vivir.
¿Por qué no has sido dulce y sumisa? ¿Por qué sumisa se conjuga al lado de dulce? ¿No se puede ser dulce y revolucionaria, dulce y reivindicativa, dulce y fuerte?
Carmen Hidalgo Lozano

domingo, 11 de marzo de 2018

IGUALDAD DE GÉNERO. Universidad Jaume I.


¿Para las mujeres, es así’?  (1994) (sin enviar a la UJI)
Tuvo que psicoanalizarse, pelear continuamente por seguir existiendo,… Y aún así (quizás precisamente por eso) está recortado su goce real, no su capacidad de goce.
Se debate en la lucha de si “existirá para mí un espacio de placer”. En la primavera de mil novecientos noventa y cuatro  estos eran sus pensamientos al respecto “¿Alguien me lo niega o me lo niego yo? ¿Por qué no puede ser? ¿Hubiera sido todo mejor de haber nacido hombre? ¿Tiene solución o es, como decía la tía Consuelo que, ‘Es que eso, para las mujeres, es así’?
2018

TENGO LA RABIA
                                       
                                    Por Carmen Hidalgo Lozano.

2017

¡CUIDADORES!

                                    Por Carmen Hidalgo Lozano





Y MIENTRAS ¡AÚN RESPIRO!

Por Carmen Hidalgo Lozano. 2015
Clase de psicología en formación profesional. Se hablaba del duelo. La profesora nos invitaba a compartir experiencias.
Me levanté. Sentía mi cuerpo ágil, seguro, firme, como mi pensamiento, como mi decisión, como el futuro que veía claro delante de mis ojos, después de tanto tiempo y hablé:

Yo he sufrido malos tratos del padre de mis hijos. Un día dije ¡Basta, se acabó! y busqué ayuda. Casi no puedo creer que lo estoy contando. Y mientras ¡aún respiro!

¡VÁYASE A OTRA PARTE JEFA!
Por Carmen Hidalgo Lozano. 2016
Lo había conseguido mediante concurso oposición. Era el puesto soñado por cualquier hombre de mi profesión, sencillamente envidiable. Casi nadie entendió por qué renuncié y me marché bajando un montón de peldaños en el escalafón.
El primer día pedí que limpiaran el despacho y vaya si lo limpiaron. Como un presagio resbalé, caí de bruces con la barbilla sobre el terrazo y me tuvieron que dar dos puntos.
Mi horario de trabajo era por ley hasta las siete de la tarde por lo que pedí en dirección que me dejaran comer con los profesionales de guardia. Me dijeron que no, de modo que tuve que comer sola en la cafetería a diario.
Pedí al jefe de mantenimiento que retirara los aparatos inservibles almacenados en la puerta de mi departamento y todavía sigue allí la misma chatarra. Pedí al técnico jefe que adelantara su trabajo para coordinarse mejor con el resto del equipo y al día siguiente presentó una baja por dolor de espalda. Un jefe de grado inferior me pidió relaciones íntimas, le dije que no y predicó por la empresa que yo lo había querido seducir.
Hice oposiciones a la enseñanza y me he jubilado como profesora. Todavía se considera un trabajo más adecuado para la mujer.

domingo, 8 de marzo de 2015

Igualdad de Género. Y mientras aún respiro.

Y MIENTRAS ¡AÚN RESPIRO!

Por Carmen Hidalgo Lozano. 2015
Clase de psicología en formación profesional. Se hablaba del duelo. La profesora nos invitaba a compartir experiencias.
Me levanté. Sentía mi cuerpo ágil, seguro, firme, como mi pensamiento, como mi decisión, como el futuro que veía claro delante de mis ojos, después de tanto tiempo y hablé:

Yo he sufrido malos tratos del padre de mis hijos. Un día dije ¡Basta, se acabó! y busqué ayuda. Casi no puedo creer que lo estoy contando. Y mientras ¡aún respiro!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Comentarios desde una perspectiva de género de La Plaza del Diamante de Mercedes Rododera. Carmen Hidalgo


https://goo.gl/images/BWZ3N6

1 LA PLAZA DEL DIAMANTE de Mercedes Rodadera
Considero esta novela un ejemplo de cultura popular por la enorme difusión y
repercusión del libro dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo elijo en particular por ser
una obra escrita por una mujer a la que podemos encuadrar como género literario
dentro de la novela romántica, ya que el centro de la trama es una historia de amor
que marca la vida de la protagonista, desde cuyo ángulo particular está enfocado todo
el libro.
Representa la cultura popular no solamente por su difusión, por el público lector, sino
por su contenido. El contexto en el que se desarrolla la acción abarca la preguerra, la
guerra española del 36 y el periodo de postguerra. El ámbito en el que se mueven los
protagonistas pertenece a la emergente clase obrera, entusiastas con los movimientos
sindicales y con la república española, a la que defiende Quimet, el esposo de
“Columeta” hasta la muerte, dejando a su esposa en un lamentable estado emocional,
económico y social, con el tremendo reto de sobrevivir con dos hijos en un medio
enormemente hostil para los “perdedores”. Esta lucha por la supervivencia convierte a
nuestra protagonista en una verdadera heroína, que no necesita de espadas ni magias
para realizar el pequeño, pero gran milagro de salir adelante día a día. Este tipo de
heroicidad representa, en mi opinión, una parte importante de la historia (antes
silenciada) del papel de las mujeres en el devenir de los pueblos.
El lugar que da nombre al libro “La plaza del diamante” constituye el típico lugar de
encuentro en el que se desarrollaban prácticamente todas las fiestas populares y muy
en particular los bailes de los jóvenes. La vida en familia, los tipos de trabajos, las
costumbres, las dificultades económicas de la preguerra quedan perfectamente
reflejadas en esta parte de la obra, cuyo valor como obra de cultura popular, desde mi
punto de vista estriba en que ejemplifica, escribe y da a conocer para la posteridad la
vida, historia y participación social de la clase obrera como la vida, la lucha y el papel
de las mujeres en tiempos difíciles. En este punto considero que el rol femenino casi
de manera universal es muy importante en la construcción de la paz después de la
guerra, en la reparación y restitución de las rutinas cotidianas, en la pura supervivencia
de sus familias y de los pueblos.
Los preparativos para el baile los días previos a la noche de la fiesta, la descripción
romántica pormenorizada de los sentimientos de la protagonista y la forma de
establecer su relación de pareja con Quimet se adecua a los patrones más clásicos del
pensamiento dual masculino/femenino, relación heterosexual y cultura occidental de la
época. Ella adopta el papel pasivo que se espera de mujer enamorada, aceptando con
gran alegría todas las iniciativas de su marido, incluida la cría de palomas en el último
piso de la casa. Desde que se celebra la boda ella pasa a ser en función del otro, con
la alteridad de la que habla Simone de Beauvoir tan típica de los papeles más
tradicionales de la mujer. Participa del entusiasmo de su marido por el movimiento
obrero e incluso acepta, con miedo por su parte y ciertos reproches, su alistamiento
voluntario en defensa de la república.
Otro elemento del contexto importante en mi opinión es el hecho de que la acción
tenga lugar en Cataluña y el libro esté escrito en catalán. Como vimos en la unidad 1
de este módulo (texto de Nancy Fraser), el feminismo no puede  existir aislado de otros movimientos sociales y políticos de lucha contra la marginación o exclusión de
identidades que no pertenecen al canon dominante. En este caso se describe la lucha
de la clase obrera contra la opresión, la lucha del pueblo por la democracia
participativa y la lucha de los pueblos de España por su derecho a una identidad
cultural y lingüística propia reprimida hasta entonces por regímenes totalitarios.
Aunque he citado el feminismo, no considero que la novela esté escrita desde un
planteamiento ideológico feminista de forma intencionada. Creo que, sin embargo,
plantea un contenido muy clarificador de lo que posteriormente se considerará el
feminismo de la diferencia, para el que no es tan importante reivindicar la igualdad
entre los sexos sino defender las diferencias entre los mismos, elevando la femineidad
(las características del sexo femenino) al mismo nivel de valor que la masculinidad o
incluso a un nivel superior en el que se idealizan las cualidades propias de la
maternidad por encima de los valores tradicionales patriarcales.
De hecho, me atrevería a asegurar que es precisamente esa cualidad de la
maternidad la que coloca a la mujer en general y en particular a la protagonista de esta
historia, en un lugar privilegiado para centrar toda su energía en los cuidados
necesarios para la supervivencia de la prole, de la familia, de ella misma y de la
sociedad. Con este objetivo, las mujeres se convierten en heroínas ya que están
dispuestas a atravesar todo tipo de dificultades, tribulaciones, aventuras y calamidades
(cual un Indiana Jones “de lo cotidiano y de lo doméstico”) con una generosidad sin
límites en la que se entregan a sí mismas como chivo propiciatorio en el altar del bien
de la comunidad. El drama no constituye tragedia porque consigue “salvar a la
comunidad para la posteridad” como en las novelas de fantasía aunque sea a costa de
renunciar a una vida propia, a perseguir su propio bienestar y su realización personal.
La suma de todos estos sacrificios individuales forman un verdadero “ejército de la
paz” o “ejército de resistencia a las crisis” a nivel nacional e internacional, a mi parecer
verdaderos artífices de la historia aunque no aparezcan en los textos oficiales escritos
por historiadores que dan más bien cuenta de las batallas en las que se “deconstruye”
nuestra civilización, nuestros bienes materiales y las vidas de tantas y tantas
personas.
Quiero llamar la atención en particular en la relación representada por el segundo
matrimonio de la protagonista. Lo que parece un matrimonio de conveniencia en el que
no interviene el amor. Bueno, podemos decir que lo que no interviene es el sexo
prototípico.

lunes, 17 de octubre de 1994

01 IGUALDAD DE GÉNERO ¿Es así para las mujeres? 1994


¿Para las mujeres, es así’?  (1994)


Tuvo que psicoanalizarse, pelear continuamente por seguir existiendo,… Y aún así (quizás precisamente por eso) está recortado su goce real, no su capacidad de goce.
Se debate en la lucha de si “existirá para mí un espacio de placer”. En la primavera de mil novecientos noventa y cuatro  estos eran sus pensamientos al respecto “¿Alguien me lo niega o me lo niego yo? ¿Por qué no puede ser? ¿Hubiera sido todo mejor de haber nacido hombre? ¿Tiene solución o es, como decía la tía Consuelo que, ‘Es que eso, para las mujeres, es así’?

sábado, 25 de julio de 1992

Desencantados del 68. Escrito en 1992.


Desencantados del 68 Por Carmen Hidalgo. (Escrito en 1992)



Pertenezco a la Generación del 68 y pienso que debemos desmitificarla para rescatar sus mejores valores. Me suena a batallitas del abuelo cuando algunos de sus miembros recriminaban a los nuevos jóvenes la falta de valores y de coraje. Nuestro coraje nació de nuestra principal arma arrojadiza: nuestra verdad.
Nosotros mamamos leche en polvo americana, nos cobijamos al abrigo de las instituciones franquistas, nos nutrimos de la más pura tradición católica y surgimos de las cenizas del sueño imperialista español, y, a pesar de nuestros orígenes o por ellos, hemos conseguido una gran riqueza espiritual. Fueron sus frutos el sentimiento y la actitud social que abrieron ventanas de esperanza e impulsaron a las demás generaciones del país a dejarle a ella la antorcha del futuro, el sillón de las decisiones. Hoy sus miembros están en los dos extremos del abismo: arriba, ostentando el poder y la gloria, o abajo, en la soledad y el desencanto, rayando muchas veces en el pasotismo.
No creo que los intelectuales de aquella generación nos desencantemos porque no se haya satisfecho nuestra utopía, no somos tan bobos. Sabemos que las utopías no están hechas para cumplirse, que son sólo una meta de referencia constante, un objetivo en el infinito. Nos desencantan las graves dificultades para seguir luchando, la falta de comunicación, los lastres puestos a nuestra elusión muchas veces, quizás inconscientemente, por los que compartieron la misma utopía y hoy están en el poder. Ninguna escusa es buena para rendirnos y hundirnos.
Nuestros jóvenes imitan los valores y actitudes que ven en nosotros ahora: beber, pasar, buscar el dinero y el poder. No les contemos batallas, ofrezcámosles un modelo vivo, volemos con ellos hacia la utopía camino del año 2000. Podemos acabar con las crisis y los desencantos, ya lo hicimos una vez.
Firmado: Carmen Hidalgo Lozano. (1992)

GRACIAS A MI PUEBLO

     Gracias a la vida, que me ha dado una infancia feliz en mi pueblo. Pilar Geraldo me invitó, hace unos años, a colaborar con un escrito ...